En mi experiencia de 17 años acompañando emprendedores, he visto nacer, crecer y cerrar muchas empresas.
Las estadísticas indican que de 100 empresas que se crean, al cumplir el primer año 50% han cerrado operaciones y que sólo el 20% de las empresas llegan a cumplir cinco años.
Más allá de lo difícil que es crear empresa en Latinoamérica, de las fallas a la hora definir el concepto y el modelo de negocio, las escasas fuentes de financiación o el acceso a mercados, considero que hay una recurrencia en los aspectos relacionados con la capacidad de ejecución de los socios fundadores, el carácter y temperamento de los emprendedores y sus competencias personales más allá de sus habilidades gerenciales.
Esto me lleva a reflexionar que no solo para crear empresa sino para cualquier meta que se quiera lograr en la vida, se necesitan unos elementos claves para incrementar significativamente la probabilidad de éxito. Pienso que estas se pueden reunir en tres categorías: Determinación, Disciplina y Disfute.
Determinación.
La Real Academia de la Lengua Española define la determinación como osadía o valor para decidir o para establecer algo. El verbo Determinar significa “Señalar o indicar algo con claridad o exactitud”, ”Decidirse a hacer algo”.
En los últimos 17 años he estado dedicada al fomento de la cultura emprendedora y si bien cada vez hay más personas que se deciden por ser empresarios como estilo de vida, sigue siendo un porcentaje muy bajo de la población aquellos que toman la decisión de poner en marcha una empresa o incluso los que deciden algo, cualquier cosa. Es más frecuente ver que el destino de las personas se da por las circunstancias y otros deciden por ellos.
Como dice un conocido refrán, “del dicho al hecho hay mucho trecho” y al trabajar con potenciales emprendedores me doy cuenta que la falta de determinación ha hecho que muchos proyectos con gran potencial de ser empresas globales se han quedado en un plan de negocio porque faltó determinación para ponerlo en marcha, que muchos sueños se quedan en eso, en sueños, porque no se materializan y que ideas grandiosas no ven la luz por falta de osadía para convertirlas en realidad.
Mi propósito es ayudar a otros a definir metas, a establecer objetivos, a plantearse desafíos que le generen disfrute y crecimiento, y así ser agente activo en el diseño de su futuro.
Aunque puedo compartirles varios proyectos que iniciaron como sueño y hoy son realidad, quizá uno de los primeros y mayores retos para mí, fue cuando estaba a punto de terminar mi educación secundaria.
La determinación tiene en mi caso que ver proporcionalmente con el Desafío.
Como dice la frase nietzscheana, para lograr una meta es importante tener un motivador, algo que nos impulse a superar cualquier cómo porque tenemos un porqué lo suficientemente grande.
En mi caso tengo una alergia grave, se imaginan a qué? a las labores domésticas. Cuando estaba en último año de colegio, si no pasaba a la universidad, la alternativa era quedarme en casa barriendo, trapeando, lavando…
Cuando tenía 11 años, mi mamá tuvo que ir de viaje fuera del país un semestre, durante el cual yo me ocupé de todas las labores domésticas, ropa, cocina, aseo, cuidar de mi hermano, allí descubrí lo mucho que me desagradaban los quehaceres del hogar.
Para mí era aterrador imaginar mi vida si no pasaba a la universidad, por lo que hice todo lo posible por cumplir mi meta.
Desde primaria yo me proyectaba y hacía las cuentas de en qué año me tenía que graduar del bachillerato, y luego en que año terminaría la universidad. Estuve en movimiento diario durante años para lograr la meta definida.
Cuando tenía 16 años hice una visita por universidad y consideré lo que me representaba estar en cada una: un análisis de recursos para distribuir las probabilidades de éxito y así incrementarlas. La Universidad Nacional, la Universidad de Antioquia y la Universidad de Medellín fueron las seleccionadas. En esta última, desde que llegué sentí una conexión.
Para mí no existía la probabilidad de no pasar a la universidad, que era mi meta. Yo pensé cómo podía hacerlo, cuánto necesitaba, el tiempo que me tomaba llegar a cada universidad, cuál era el PreIcfes o preuniversitario que mejor me preparaba para aprobar los exámenes. Después de colegio me dediqué cuatro horas diarias durante diez meses a prepararme y así logré pasar a las 3 universidades en primera opción y becada en la Universidad de Antioquia por haber obtenido el mejor resultado en el examen de la carrera a la que apliqué. Este fue el resultado de la disciplina.
Disciplina.
Para incrementar las probabilidades de éxito en cualquier emprendimiento sea personal o empresarial, es conveniente tener en mente la meta y activar varios caminos para llegar a ella.
Dicen que la distancia entre tus objetivos y tu realidad se llama disciplina. Desafortunadamente, este es un factor que con frecuencia no desarrollan las personas. Cuántos de nosotros nos hemos inscrito en el gimnasio, hemos iniciado dietas, clases de inglés o de cualquier otro idioma, o para interpretar algún instrumento musical o alguna modalidad de deporte, pero son pocos los que terminan como éxito muchos de estos cursos o planes. No estamos dispuestos a pagar el precio que implica llegar a la meta. A madrugar o trasnochar, a trabajar extra un fin de semana, a dormir menos o a esforzarnos para lograrlo.
Es fácil decir, soñar, pero pasar a la práctica y sobre todo a la práctica diaria, implica pasar de la idea a la acción y eso cuesta.
En mi camino a la educación superior, además de haberme preparado sin falta todas las tardes de lunes a viernes (los fines de semana trabajaba sábado y domingo) había que empezar por comprar los formularios de las tres universidades que había preseleccionado, para ello busqué patrocinadores y los acuerdos eran así: Mi novio me regalaba el de la UdeA, mi mamá el de la Universidad Nacional y mi papá me compraba el de la Universidad de Medellín. Sin embargo, uno de ellos no cumplió el compromiso y tuve que buscar otras fuentes de financiación.
Como plan de contingencia, tomé una máquina de escribir que mi papá me había regalado el año anterior, la empeñé y con el dinero pagué la inscripción en la UdeM, así aseguré la activación de todas las opciones que tenía en mi plan. Aunque no tenía recursos para pagar una universidad privada, no podía arriesgarme presentándome solamente a las públicas, sabía que la competencia era reñida.
La disciplina tiene que ver con el diario actuar. Esa visión que uno tiene con fecha de cómo se quiere ver, es lo que le permite, con una meta lo suficientemente definida, retarse, que le guste, que se la sueñe. ¿Qué me devuelvo a hacer hoy? Muchas veces la gente visualiza sus metas, pero si no se devuelve al presente para hacerlo, no saldrá ese futuro que diseñó.
ARPA
Debemos buscar ser pragmáticos, convertir los sueños en acciones con disciplina y constancia. Para un diario actuar, te invito a utilizar una técnica de un amigo mío, conferencista internacional, especialista en PNL, denominada ARPA. Acción Ridículamente Posible de Alcanzar. Consiste en definir cada día una pequeña acción que te acerque a la meta definida y desafiante. Te invito a que tomes un momento para escribir qué acción podrías hacer mañana, pequeña, sencilla, que contribuye a lograr tu objetivo. No te imaginas lo que esta sencilla técnica ha hecho en mi vida.
Disfrute
Definir una meta lo suficientemente Desafiante y que genere Disfrute. Es importante que represente el esfuerzo que debe tener todo emprendimiento. Esa meta para mí era tener educación superior, era desafiante porque ni mi papá ni mi mamá fueron a la escuela. Alcanzar por ejemplo un grado de Phd para mí era una cosa superdistante.
El disfrute en mi caso es que cuando yo leo, analizo algo nuevo, cuando ajustaba un balance… siento algo químico maravilloso que me recorre por el cuerpo. Eso siempre me ha generado un gusto. El gusto debe ser una constante en cualquier emprendimiento.
Si aman lo que hacen, no será trabajo. El esfuerzo no será sufrimiento si eligen algo que realmente disfrutan.
Esta es la última clave de la que fui consciente y de ahí en adelante todo ha sido más fácil y sobre todo más divertido.

